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En la carretera se encuentra una gasolinera y frente a ella diferentes tipos de comercio, como aserraderos, restaurantes, talleres mecánicos, bancos y otros que representan la economía formal, pero también se encuentran vendedores informales, es decir mujeres que cerca de la gasolinera colocan mesas, toldos y venden comida.Por lo general la comida que ofrecen son tortillas con pacayas envueltas en huevo, gallina dorada, pollo, chicharrones y huevos duros.
También existen vendedores ambulantes quienes trabajan muy duro, ya que caminan hacia cada bus o automóvil que llega a la gasolinera para ofrecerles quesadillas, semillas de marañón y frutas.
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Los vendedores de este lugar no siempre viven cerca de allí, sino que viajan desde sus pueblos o aldeas para poder ganar dinero y para la temporada de Semana Santa aprovechan a vender ya que es cuando tienen más ingresos porque es cuando más gente sale de sus casas para pasear y pasan por ahí.
Navidad y Año Nuevo también es una buena temporada para ellos, pero según indicaron vendedores de El Rancho la mejor época es Semana Santa.
Al desviarnos de la carretera al Atlántico encontramos un camino hacia la derecha que nos lleva hacia un puente colgante de hierro que atraviesa el Río Motagua. Es el puente Orellana, cuya inauguración, en 1927 y quedó registrada en una vieja película de celuloide, y es una de las más antiguas que se conservan del país.